Ayer, hablando de posibles fórmulas para representar la formación de un tiempo verbal en alemán, yo señalaba que para formar una oración correcta no basta con saber cómo se trata cada uno de sus componentes (conjugación del verbo, declinación del sustantivo y sus acompañantes, etc.), sino que, además de eso, hay que saber combinar todos estos componentes entre sí. En este proceso, el elemento más importante es el verbo porque relaciona todos los sintagmas nominales -y los demás- de una manera determinada. Casi siempre hay un sujeto (que puede tener otros complementos) el cual lleva a cabo una acción (escribe, por ejemplo). Ahora depende del verbo qué otros complementos puede haber o, incluso, son exigidos por él (rección verbal). En la mayoría de los casos hay un complemento directo (CD, en acusativo, en alemán) que sufre la acción expresada por el verbo (Pablo escribe una carta: la carta sufre la acción de ser escrita por Pablo). Además, con frecuencia, este CD tiene una meta, esto es, adónde el sujeto quiere que el CD llegue o a quién está destinado: el complemento indirecto (CI, en dativo, en alemán). Todo lo expuesto hasta aquí suena bastante sencillo, pero empieza a complicarse cuando el verbo rige (= exige) un sintagma preposicional (alegrarse DE algo) o incluso dos. Y para colmo hay que alinear todo esto de una determinada manera.
El estadounidense Noam Chomsky, uno de los lingüistas más destacados del siglo XX, consiguió desarrollar fascinantes teorías, postulando que el lenguaje es algo innato al ser humano y que todas las lenguas actuales comparten las mismas características básicas. Partiendo de esta última premisa, Chomsky formuló la Gramática Generativa Transformacional con la que logró visualizar las diferentes relaciones sintácticas, explicadas de forma simplificada más arriba. En el esquema aquí debajo puede observarse un ejemplo simple de las relaciones que los sintagmas mantienen entre sí: Fuente: Teoría de los Principios y los Parámetros.
