
Sorpresas exóticas con las que te puedes topar cuando menos te lo esperas, se hicieron realidad durante una visita espontánea a un restaurante situado en el sur de Gran Canaria. Es que allí hay de todo. Hay un restaurante que no es solamente chino, sino también tailandés e indonés a la vez, instalado en un entorno turístico anglo-germánico y todo eso en España.
Dentro de esta mezcla de culturas, la carta no es menos variada: aparte de español e inglés, se encuentran en ella también el alemán, el sueco, el noruego y otros. Sin embargo, la mayor sorpresa fue la carta de postres, en la que te espera una aventurada mezcla de un helado [en] inglés decorado con alegres «nueses» canarias.
