Por fin he tenido la oportunidad de ver esta maravillosa película de Paramount Pictures con el título original de «Sunset Boulevard», dirigida por Billy Wilder en el año 1950. A continuación cito la información que figura en el reverso de la carátula del DVD y un par de ejemplos de traducción del inglés al español para comentar algunos aspectos lingüísticos (siguiendo mi numeración entre corchetes).
«Gloria Swanson como Norma Desmond, antigua estrella del cine mudo, y William Holdon como el atormentado escritor que se ve atrapado por su locura, crearon dos de los personajes más inolvidables de la Historia del Cine [1] en “El Crepúsculo de los Dioses” [2]. Ganadora de tres premios de la Academia®, la realización del genial Billy Wilder ha convertido esta sorprendente historia en un auténtico clásico. Desde la inolvidable secuencia inicial hasta el inevitable desarrollo de su trágico destino [3], el film supone la exposición más contundente del lado oscuro y desesperado de Hollywood. Erich von Stroheim en el rol [4] del descubridor de Desmond, su ex-marido [5] y mayordomo, y Nancy Olson como el punto brillante en la implacable trama, ofrecen igualmente unas actuaciones prodigiosas.»
1) El uso excesivo de las mayúsculas iniciales en español salta a la vista cada vez con más intensidad, aun habiendo unas reglas ortográficas bastante sencillas. En resumen, las mayúsculas iniciales se utilizan en español para nombres propios, ya sean de personas (Carlos, Susana), de instituciones (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), de lugares (Málaga, Berlín) o de épocas históricas (la Revolución francesa). En español no se consideran nombres propios ni los meses ni los días de la semana, por lo que todos y cada uno de ellos se escriben con minúscula. La «Historia del Cine» no es un nombre propio de una época histórica, sino que hace referencia a la evolución del cine a lo largo de la historia, que también podría ser la historia de cualquier otra cosa, por ejemplo, la historia de la traducción. Esta última, en cambio, tendría derecho al uso de mayúsculas iniciales si se tratase del nombre de una asignatura universitaria. Para información concreta en cada caso, consúltese el Diccionario panhispánico de dudas a partir del apartado 4.
2) Para el uso de las comillas en español vuelvo a remitir directamente al Diccionario panhispánica de las dudas, disponible en www.rae.es. Ahí se explica que las comillas españolas son las angulares («») y no “estas”, denominadas inglesas. Yo mismo sé que el mayor problema es que este asunto se debe, en parte, al teclado español, en el que no vienen las comillas angulares. Pero tampoco la raya ortográfica (—). Por tanto, hay que desarrollar estrategias para suplir estas faltas. Por ejemplo, se puede
- desplegar en un documento Word el menú Insertar, seleccionar Símbolo y escoger el signo ortográfico que haga falta (las comillas y la raya españolas).
- utilizar un código de teclas que consiste en mantener pulsada la tecla Alt introduciendo el código (normalmente de cuatro cifras) del signo ortográfico en cuestión. Los códigos correspondientes se pueden extraer de la ventana de Insertar –> Símbolo.
- cambiar el teclado al francés o al griego donde existen las comillas angulares.
3) Este punto no pretende corregir, sino observar simplemente. Es curioso. Porque a un alemán, al aprender español se le enseña: «En español, los adjetivos están detrás del sustantivo. No lo preceden como en alemán e inglés. En la mayoría de los casos». Bien. Pues, observando esta sinopsis estamos ante el caso contrario: la mayoría de los adjetivos precede al sustantivo, acercándose así a la estructura alemana (algunos ejemplos: antigua estrella del cine, el atormentado escritor, el genial Billy Wilder, esta sorprendente historia, un auténtico clásico, la inolvidable secuencia inicial, inevitable desarrollo, su trágico destino). Pero es más, el hecho de poder anteponer o posponer un adjetivo enriquece la lengua, siendo un fenómeno no arbitrario, sino que lleva a un cambio de significado del adjetivo. El estándar es la posposición del adjetivo (también llamado «estructura progresiva»). La función de este es la distinción de dos cosas iguales (distinguir la pared blanca de la azul). Mientras la anteposición («estructura regresiva») tiene hasta un término propio: epíteto (palabra griega que hoy día significa «adjetivo» [¡sorpresa!] y apellido) cuya función no es distintiva, sino que atribuye otro rasgo al sustantivo en cuestión.
4) Este «rol» es una palabra de origen anglo-francés y no aconsejable en español, donde se utiliza la palabra «papel» con el mismo significado. Peor aún es el calco de la expresión inglesa to play a role (en alemán es igual) en «jugar un rol». En español se «desempeña un papel» de algo. Qué bien suena, ¿verdad?
5) El prefijo «ex» no lleva guion en español. Es una palabra independiente.
Subtítulos:
Una palabra y una expresión que me llamaron la atención escuchando la versión original. Helos aquí:
6) extremamente. ¿Acaso este adverbio no suena extremamente inglés? Yes, I think so, extremely english. Yo apuesto por la versión española «extremadamente». Aunque la primera también figura en el diccionario, como sinónimo de este último.
7) Bajando los escalones. Aquí también estoy entreviendo un pequeño inglés coming down the stairs, que es como se dice en su lengua bajar (por) la escalera.
Todos los puntos expuestos aquí no son novedades, por lo que les pido que los recuerden, por excelente que sea la película.

“Nadie se esperaba un film así”. De esta forma definió el propio Wilder “Sunset Boulevard” -en España conocida, efectivamente, como “El crepúsculo de los dioses”. Pues bien, yo he de decir que sí me esperaba una página web así. Así como ésta, quiero decir. Pero con ello no quiero expresar (ni mucho menos) que no me he visto sorprendido por la misma; todo lo contrario. Es mi intención recalcar aquí, en este mi primer comentario, que la calidad de este espacio de expresiones, opiniones y deliberaciones libremente variadas que aquí quedan vertidas brilla con luz propia; sin lugar a dudas, la luz de su autor. Un autor que para esta ocasión ha sabido unir interesantemente (que no interesadamente) dos de mis grandes pasiones, a saber, la Lengua y el Cine (confío me permitan las mayúsculas).
Enhorabuena a ti, Alex (ya sabes, ¡a seguir así!), y a tod@s l@s lectores/as, por haber tenido la suerte y el gusto de haber encontrado este lugar.
¡Pasen y vean…!